martes, abril 12, 2011

De la granja a tu Refrigerador - La verdad detrás de la producción de carne

Deseo compartir un video que muestra -sin censura- los crueles y nefastos procedimientos de producción de carne. Advierto que su contenido es altamente violento e impactante, no apto para gente sensible. En realidad, como sea, trate de verlo, hay una verdad ignorada con relación al actuar del ser humano, digo ser....lo de humano no se lo merecen. No hay más comentarios que hacer, el video es bastante explícito sobre el tema.


Farm to Fridge - The Truth Behind Meat Production from Mercy For Animals on Vimeo.


domingo, febrero 27, 2011

Gastar la Felpa

Evocaré esta esta vez un breve relato que se me grabó por lo significativo, pues tiene que ver con la actitud hacia la vida.
En un casa solidaria, de estas de acogida, el sacerdote que la comandaba y administraba recibió de una familia un confortable sofá de living de regalo, señalándole que perteneció desde hace muchos años a sus padres, los cuales ya habían fallecido. Éste era común y corriente, de 3 cuerpos, y cubierto de un género. El párroco pensó lo obvio, "si ésto se regala es por lo viejo y usado, debiendo ese género cubrir lo gastado del material del sofá". Cuando se prestó a sacar esa cubierta de tela blanca de pura curiosidad, que en realidad ni había que cambiarla ni lavar, se encontró con una gran sorpresa, que lo llevó a caer en la blandura y confort del mismo mueble...la felpa estaba intacta, como si lo hubieran traido de la misma fábrica. En ese impacto meditabundo, una sóla reflexión se agolpó en su mente: "En la vida, es un deber gastar la felpa". 
Esa familia que decidió comprar el sofá, lo hizo con el fin de usarlo para lo que sirve, y en ese uso se debe difrutar de las bondades de artículo, gastarlo como corresponde, sentarse y sentir la comodidad de la felpa que cubre el sofá, en lo que irremediablemente -sabemos- se manchará, estropeará, etc. Asimismo, debemos gastarnos la felpa en nuestras vidas, estamos aquí no para acorazarnos de un género protector, para que nos pase nada, y evitar todo tipo de cosas incómodas, ni para vivir por la senda del mínimo esfuerzo. Debemos descrestarnos en cada cosa que hagamos, no en el sentido de matarnos, sino de poner nuestra motivación, entusiasmo (pequeño Dios dentro nuestro) e interés en lo que hacemos, no siendo un imperativo absoluto el hacer grandes maravillas u obras, "basta con hacer extraordinariamente bien las pequeñas cosas de la vida".    

lunes, noviembre 22, 2010

Don Cerebro, el dictador


Para muchos no es un misterio que los factores genéticos o fisiológicos determinan gran parte de nuestras conductas, quedando otro porcentaje a cargo del ambiente, esa parte en la que podemos autodeterminarnos dentro del mundo que nos toca vivir.
En este sentido, recientemente BBC Mundo publicó un artículo relacionado con estudios científicos que pretenden determinar la raíz de nuestras conductas, en especial, las proclives "al pecado". Esta publicación nos califica como seres destinados fuertemente a caer en la falta, producto de nuestra naturaleza animal al servicio de los fines instintivos.
Debemos reconocer, que fue hace muy poco que dejamos de recorrer desnudos los paisajes buscando qué cazar o recolectar. Nuestro cuerpo, por miles de años estuvo diseñado para enfrentar los problemas y vicisitudes de ese tipo de vida, ahora nos hemos llevado toda esa maquinaria hacia un estilo de vida totalmente diferente, en el que no corremos por nuestra vida, ni pasamos largos periodos sin comida. 
Como se ha dicho, somos seres a disposición de nuestros instintos: la lujuria sirve para conservar la especie; la gula para obtener reservas para los periodos de vacas flacas; la pereza para no malgastar energías en lapsos sin alimentación; la envida, para instar por superarnos o a aguzar estrategias para derrotar al rival (a veces, muy destructica es esta emoción dolorosa); la soberbia, la verdad es que un poco de ego es útil, pero no abuse (quienes no son propensos al autorealce tienden a caer en depresión); la ira es una emoción básica que tiene utilidades evidentes, sobre todo cuando debíamos defender a la tribu o repeler injusticias (el mundo de hoy nos pide civilidad, cuado la ira rebasa demasiado es peligroso o mal visto, dependiedo de la cultura); la avaricia, bueno, ella depende más de factores ambientales.
En la mayoría de estas conductas, los estudios lograron conocer el modo de activarlas biológica o químicamente, cambiando por arte de magia el comportamiento en unas, en otras descubriendo la parte cerebral que se "enciende" ante cierto estímulos.
Somo prisioneros de instintos avasalladores, ver obsesos mórbidos, al tipo ególatra y soberbio , a aquél promiscuo en adicción, etc. Sin embargo, ¿En qué medida -serviles de la naturaleza- podemos combatir estas fuerzas? Lo que nos hace humanos es la conciencia, con ella -a través del neocórtex- podemos frenar los impulsos...sólo el que cae en "pecado" sabe cuánta culpa es propia (si se da el tiempo introspectivo), sin que la sociedad legitime que la parte biológica exculpe el otro porcentaje.

Los invito a leer el artículo.
 
     

viernes, julio 02, 2010

¿Será Cierto?


El buen sentido dicta que lo común o lo usual en las relaciones interpersonales es hacer o decirse "la verdad", "lo cierto", "lo que corresponde"; sin embargo, por causas remotas y desconocidas, quizás atribuibles a la genética malhechora y ratera de los reos españoles regados en tierras americanas conquistadas, esta regla general fue destronada brutalmente por el imperio de la mala fe.
Así, hoy en día aprendemos desde la más tierna edad, que la única forma de sobrevivir dignamente es desconfiando del otro, ya que la mayoría de las veces el contenido de las voces circundantes es una vil farsa destinada a hacernos perder terreno, obtener un provecho indebido a nuestra costa, perjudicarnos, o simplemente burlarse de la ingenuidad. Asimismo, la calidad de "el más vivo", valor supremo dentro de nuestra escala moral real, tendrá dentro de sus características, importantes habilidades para mentir, persuadir y manipular, las cuales lamentablemente, de ser mal conducidas, terminan transformando a estos inocentes individuos en monstruosos delincuentes, estafadores y falsificadores, sujetos que en insignificante, menor y gran escala, plagan la sociedad con el estigma de hábiles comerciantes o "emprendedores".
Es increíble apreciar en ciertos ámbitos, lo validada que está la mentira o mala fe. Lo más esperable y normal del mundo es que el fulano que está al frente tuyo mienta, y ante eso no hay de qué sorprenderse, es "la regla". Por ejemplo, una fuente virulenta de versos poéticos que compiten codo a codo con la ciencia ficción, es apreciable en el contenido de demandas o defensas en tribunales de justicia. Es extraño que siendo evidente que la parte que presentó una historia con pasajes mendaces, que trata de probarla con testigos que relatan hechos ignorados, finalmente no reciba algún castigo de modo usual, que intimide a ese litigante y a los demás, a no jugar con el endeble sistema de justicia. Está claro que hay famas y honores esculpibles, pero la memoria es frágil y muchas veces intransferible.
En otros países, por ejemplo, la buena fe y la verdad son un valor de tan alta consideración, que se le cree a la gente, se parte de la base que te dirán lo cierto, pero si se sorprende al individuo faltando a la verdad, ello se sanciona con las penas del infierno, proporcionales al valor que se le otorga a la veracidad. ¡Quizás ésto nos falta!
Alguien decía por ahí, que el mundo sería muy fome si todos dijeran siempre la verdad. Es cierto, hay mentiras "necesarias" o inocuas, piense UD. cuántas veces lo ha hecho; pero hay gamas de falacias, pues no es tolerable aquella que socave nuestros derechos.
Si UD. tiene motivos, no me crea, será un desadaptado menos entre nosotros.

martes, febrero 12, 2008

ASPECTOS BIOÉTICOS Y JURÍDICOS DE LA MANIPULACIÓN DE EMBRIONES




Esta vez he optado por publicar una ponencia que elaboré en septiembre de 2006, cuyo objeto era su publicación en el Segundo Congreso de Abogados Iberoamericanos (1), relacionada con la Bioética y en especial con la manipulación de embriones; tema en el que me inspiró el filósofo alemán -de la Escuela de Frankfurt- Jürgen Habermas, quien en su obra "El Futuro de la Naturaleza Humana" (2) expone una teoría cercana a lo que considero más apropiado para la humanidad frente al enorme y siempre creciente radio de poder que estamos adquiriendo gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología.





Los dejo con el artículo.





INTRODUCCIÓN
Hoy en día somos espectadores de los vertiginosos cambios que la ciencia y la tecnología le permiten hacer al ser humano, a causa de verse ampliado su radio de acción sobre la naturaleza.
Ahora, sin duda, aquella de las naturalezas intervenidas -o propensas a serlo- que más nos debe llamar la atención es la humana, puesto que se encuentra en juego nuestro destino como especie sobre la tierra y el tipo de relaciones intersubjetivas entre los humanos, existiendo ya una potencial mutación de los elementos matrices que nos rijan a todo nivel.
Cabe señalar que el objetivo primario de la presente –y por lo demás breve- ponencia es llamar a la discusión y reflexión sobre este tema, el cual difícilmente podrá verse tratado exhaustivamente, de modo que la idea es que nuestra comunidad, preocupada de nuestro entorno y destino, dialogue constructivamente y seamos protagonistas informados con opinión acerca de los cauces que nos corresponde tomar como especie, haciendo primar los derechos humanos y todos aquellos principios que no pueden ser tranzados bajo el engaño de un objetivo tendiente a llevarnos a una peligrosa evolución.

DELIMITACIÓN DEL TEMA
La intitulación del tema aquí a desarrollar, aparece amplio y acreedor de un tratamiento extenso, o en su defecto breve y apuntado a diversos tópicos. Sin embargo, se restringirá a las manipulaciones en procura de modificar el contenido genético de los embriones, lo cual aparta otras prácticas como la clonación, la que no obstante, será cuestionada concisamente por tratarse de un tema bastante instaurado en la palestra.


BIOÉTICA
La bioética, su concepto, se introdujo en la década de los 70´, surgiendo como una insoslayable necesidad por defender los derechos de la persona humana frente a los excesos de la revolución científica y técnica.
Las primeras grandes aberraciones en contra del hombre, a nivel científico, se pudieron observar durante la plenitud de la Segunda Guerra Mundial, donde se practicaron investigaciones y experimentos con seres humanos que fueron cosificados, eliminando totalmente la consideración a su esencia humana y su dignidad.
En respuesta a esto, fue que se han dictado numerosos documentos internacionales, de los cuales existen dos que constituyen la base de las normas morales contemporáneas: el Código de Nuremberg y la Promesa de Ginebra, dictados en 1947 y 1948.
Posteriormente, la oleada del espíritu mercantilista invadió inexorablemente a la ciencia médica, de tal forma que su enorme poder actual y venidero se terminó en redirigir desde las finalidades únicamente científicas y de engrosamiento del patrimonio del conocimiento hacia sus posibilidades de lucro dentro de un mercado con límites difusos. Esto, sin desconocer el deseo que pudiere existir por parte de algún gobierno por hacer de las ciencias médicas y biológicas un potente aliado del cual valerse para alimentar algún espurio deseo de tipo político.
Ahora, bioética no se entiende como una disciplina nueva que resulta de licuar la medicina o la biología con los principios de la ética y moral; más bien se trata de una disciplina intersticial que se filtra entre medio de todas las ciencias y ámbitos en que se requiere de ella: lo jurídico, lo médico, lo sociológico, lo ético, etc.
El método de la bioética, para indagar en la solución de un conflicto es el dialogo, por lo que llamo a los lectores a discutir el tema, criticándolo, opinando y proponiendo, de modo de motivar este sistema y ampliarlo a los demás temas y generar una conciencia crítica en nuestra sociedad, la cual debe despertar y entronizarse de lleno en temas trascendentales cuya delimitación será crucial para lo que deseemos para nosotros. Esto es imperativo, las ciencias y la tecnología avanzan más rápido de lo que tardamos en discutir algo…de ahí que en una mente colectiva amodorrada sea fácil que estos temas en vez de criticarse se acepten como parte de una realidad fantástica y legitimada de una falsa neutralidad.

DESARROLLO DEL TEMA
El descubrimiento del genoma humano y el gran avance de las ciencias han abierto las puertas a prácticas y posibilidades que antes sólo constituían sueños. La técnica en cuestión y que nos convoca a reflexionar dice relación con la posibilidad de modificar el contenido genético de un ser humano en su estado embrionario.
El ser humano, de hecho, ya ha imaginado plenamente la posibilidad futura de una sociedad donde la determinación genética a voluntad sea una práctica aceptada e institucional, así como fuente de discriminaciones: he ahí “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley, y el filme “Gataca”, dos obras de anticipación (más que de ciencia ficción) que recomiendo a quien se interese en el tema. La hipótesis de vivir en un mundo donde los seres sean privilegiados y discriminados por su contenido genético es aterradora, y lo patético se incrementa cuando los “seres superiores” –que son parte de una élite- lo son por determinaciones genéticas inducidas por terceros (¿Y si sólo la gente con ciertas circunstancias, llámese dinero o pertenencia a un círculo social, pudiese acceder al servicio de cambiar el material genético de sus futuros retoños?).
Ciertamente está en juego el futuro de la naturaleza humana, como bien lo dice Jürgen Habermas. Debemos tener una posición firme frente al tema, para hacer prevalecer los Derechos Humanos y la dignidad humana.
Luego, es menester señalar que las posturas relativas al tema van más allá de una simple dicotomía blanco-negro. Si se habla de manipulación genética de embriones, hay que analizar el tipo de mutación que se va a efectuar. En efecto, la intervención puede ser dirigida a buscar la desaparición de enfermedades por medio de la modificación de los genes defectuosos; el otro uso de la intervención busca el mejoramiento de aspectos normales de un individuo.
Ciertamente, la primera práctica es más aceptada que la segunda, pero será una tarea difícil y pendiente la de delimitar ambos campos a fin de no confundir una cura con una mejora.
Ahora ¿Por qué el mejoramiento de un individuo normal no tiene legitimidad entre algunos miembros de las comunidades intelectuales?
La intervención que busque sanar a un individuo de una enfermedad seria resulta loable y aceptable en cuanto posibilita a un ser el vivir en condiciones viables y más cercanas a la normalidad (lo cual se acentúa aun más en países donde se ha creado “el derecho a no haber nacido malformado”).
Además se puede decir que este fin científico, médico y humano se encuentran en consonancia con la solidaridad y cooperación internacionales, conforme a lo cual los países deben avanzar mancomunadamente en el desarrollo de la ciencia, identificando y previniendo enfermedades genéticas.
En fin, la manipulación que previene y cura enfermedades busca que un individuo cuyo estado natural genético predeterminado y defectuoso pueda librarse de acarrear males que le signifiquen el vivir con enfermedades invalidantes o supresoras de condiciones de normalidad vital.
Por otro lado, se encuentra aquella manipulación cuyo objetivo radica en el mejorar elementos normales o naturales dentro del patrimonio genético de un individuo. En este ámbito de acción se pueden encontrar una serie de reparos que nos deben hacer reflexionar acerca de la peligrosidad que puede significar el aceptar este mecanismo. Se puede señalar que para un sujeto es deseable el vivir lo más cerca posible de la normalidad producto de una corrección genética por medio de la cual se le exoneró de una carga enfermiza; pero cuando hablamos de mutar condiciones normales por algo distinto o mejor…
El ser humano cuando llega a cierta edad de su vida, es capaz de hacer un análisis retrospectivo de su vida y aceptar todas sus características como sujeto, entiéndase la educación que recibió, el tipo de crianza, los límites paternales, alimentación, etc. Es decir, todos aquellos factores que pudieron haber intervenido en la forma cómo es y quién es se acatan o aceptan, se concientizan y se piensa que todo lo que suceda a futuro desde ahora es de plena responsabilidad individual y que los sucesos negativos que pudieron haber acaecido en el pretérito no tienen porque repetirse. Por lo menos este es el proceso común de madurez por el que pasa la generalidad, y estamos hablando de la injerencia en una persona de factores de la vida diaria, legitimados como parte de nuestra cultura. La pregunta surge en el instante en que debemos imaginarnos de qué modo un ser puede hacer este proceso si el contenido genético que lo constituye fue determinado por el Estado, su padre, el científico “X”, o cualquier otro tercero: ciertamente uno se sentiría violentado en su naturaleza, pues se ha sido determinado según los propósitos de un tercero ajeno a su propia individualidad. Luego imagínese que el padre del ser manipulado deseaba que su hijo fuese matemático, o un gran atleta; existe una cercenamiento de la libertad personal para decidir que hacer con la vida, o pensemos que el Estado requiere de super hombres en pos de crear un ejército para una eventual Tercera Guerra Mundial…todos esos militares no habrán de ser más que un fusil o granada más: serían meros objetos, seres utilizados para un fin ajeno a su destino.
Como se puede apreciar, existe una arbitrariedad violenta y cosificadora en contra del individuo que sea objeto de este tipo de manipulación. Ni aun en la hipótesis de buscar una mejor raza este tipo de intervención encuentra un espacio para ser aceptada, pues un mejoramiento será un proceso que caerá en discriminar a los no manipulados de los mejorados, tomados estos últimos como los más aptos para ocupar los trabajos, o las tareas más importantes. Además esas mejoras raciales siempre serían limitadas a ciertos individuos: a los miembros de ciertos Estados que cuentan con la tecnología, o a las familias donde existe el suficiente capital para mejorar la calidad genética de su prole, etc.
LA CLONACIÓN
Para finalizar, dos palabras acerca de la clonación. Suponiendo por parte de los lectores el conocimiento acerca de como se genera un clon, no cabe duda que el nuevo ser derivado de esta práctica ve violados derechos esenciales: su derecho a la identidad e individualidad. Como el sujeto clonado pasa a ser la reproducción idéntica de otro individuo, la respuesta social y por tanto sus relaciones intersubjetivas se verán por siempre teñidas por el fantasma –muerto o presente- de cual deriva. Ningún sujeto de derechos puede ver mermada su identidad a este nivel, sin dejar de señalar que también puede aparecer en este tema los ya denominados fines cosificadores, por transformar a un individuo en un instrumento para el logro de ciertos fines. Colocando nuevamente el ejemplo anterior, un Estado puede desear crear 1000 clones de un soldado de rendimiento deseable: todos esos clones serían, del mismo modo, meros medios para un fin institucional.
De esta manera, la clonación es una práctica científica que no debería abarcar a los seres humanos.


CONCLUSIÓN
Simplemente, a modo de término, expresaré que esta parte de la ponencia la dejo a cargo de los participantes del foro que se generará. Dejo presente una vez más, que la única intención es la de generar un espacio de discusión en torno a temas que no pueden ser desconocidos por nuestras sociedades. Ruego disculparme por no citar a bibliografía, pues he escrito esta ponencia en un lugar muy lejano a mi domicilio a causa de encontrarme tramitando la obtención de m título de abogado. Sin más, muchas gracias por contar con este espacio de expresión.

Notas:



2. "El Futuro de la Naturaleza Humana" (¿Hacia una Eugenesia Liberal?), Jürgen Habermas, Editorial Paidós, 2002.

martes, diciembre 05, 2006

Matríztica Versus Cultura Patriarcal



Siempre que narraba sucesos personales referidos a problemas varios, deudas de la Universidad o ciertos casos dramáticos de corte penal que debía conocer con ocasión de lo que estudié, me decían: "Bienvenido al mundo adulto", como una señal de que había entrado a una etapa de crecimiento mayor...al instante, casi automáticamente, yo espetaba que "Finalmente el mundo adulto es más inmaduro que el infantil o adolescente". Y esto lo mantuve como un simple e incierto juicio, donde pensaba que muchas de las cosas que caracterizan al llamado mundo de la adultez no eran cosas precisamente éticas, inteligentes o representativas precisamente de una especie de "madurez" (salvo, obviamente, dignas excepciones cuya mención sería inoficioso). Hasta que cierto día, leyendo una entrevista del biólogo chileno Humberto Maturana (Belleza del pensar, 1995), encontré por fin a alguien que me interpretaba de modo excelso, con una teoría que terminó por remover varios de los ladrillos sociales que poseía en mis estructuras de pensamiento.



Maturana utiliza los conceptos de Cultura Patriarcal y Cultura Matríztica, como dos modos no excluyentes que una sociedad puede adoptar como forma fundamental de vida. La Cultura Patriarcal es una cultura centrada en la exigencia, la dominación, la competencia, la lucha, es decir, nuestra sociedad hace carne este concepto por medio del sistema económico imperante donde esos elementos los que ensalza y promueve. Luego, la Matríztica, por el contrario, es una cultura donde el centro es la cooperación, la participación, el cuidado, la atención, la alegría, el encanto de vivir y el hacer en el ámbito de lo natural, lo cual lo vemos en las culturas antiguas, quizás -podríamos decirlo- en algunas tribus actuales, y dentro de la relación materno-infantil dentro de nuestras sociedades occidentales patriarcales.
Un buen ejemplo histórico del contraste entre estas dos formas, lo vemos en una guerra de pueblos, los aztecas (matríztico) y los españoles invasores (patriarcal). Primero que todo, hay una visión distinta de la guerra, para una cultura matríztica la guerra no es su centro, para la patriarcal, sí. Si bien los aztecas eran guerreros valientes, miraban la guerra de manera distinta al batallón de Cortés. El azteca hacía la guerra para tener prisioneros, el español hacía la guerra para matar al enemigo, de modo que fuera de todo tipo de diferencia de armamento -que la había- existía una diferencia de actitud que ocasionó la obvia victoria de los españoles. El pueblo patriarcal posee la actitud del exterminio, de matar a otro, pero los pueblos matrízticos no, se mueven de otra manera.


¿Cómo surge la Cultura Patriarcal?

Maturana explica que la cultura original fue la matríztica,de modo que la patriarcal surge de ésta con motivo de la aparición de la actividad del pastoreo, la cual, si bien se dió como un convivir armónico, prosiguió con la apropiación, la desconfianza, aparecieron las armas, la guerra, la valoración de la procreación.
Esta cultura patriarcal pastoral armónica en su origen, y que es compartida por hombres y mujeres -que crea un espacio de apropiación sin conflicto- termina generando pobreza porque produce una dinámica lineal en la reproducción. Hay un cambio de mirada sobre las coherencias del mundo natural, porque aparece la desconfianza, aparece la valoración de la propiedad y se empieza a tener seguridad en que haya más animales, pero al crecer la población animal pasaron dos cosas: aumentó la contaminación, el daño al medio ambiente, y surgió el hambre, porque el hombre saca del entorno con más velocidad que aquella con la cual reponía, y apareció así la pobreza para el ganado y la familia.
Estas familias de pastores, al enfrentarse a un mundo abierto, se mueven a otros lugares, y se juntan o separan los grupo, siempre dentro de un contexto centrado en la desconfianza, en la apropiación, en matar al enemigo porque éste es negado en virtud de la enemistad o porque nos queremos apropiar de lo suyo.


Matríztica en nuestra sociedad

Las madres son quienes conservan esta cultura, pero en realidad, son portadoras de las dos: conservan la cultura matríztica en la relación materno infantil y la cultura patriarcal en la vida adulta en general. Las madres logran proteger a sus hijos de la continua penetración de la cultura patriarcal, tratando de mantener lo matríztico allí.
Lamentablemente, esta posibilidad de conservación de este entorno de ternura, amor incondicional, cooperación, etc. se ve desviada gracias a muchos sucesos y actos sociales, por ejemplo, la toma de examenes a los niños para el jardín infantil, lo cual está destinado a evaluarlo según la proyección que uno está haciendo para el futuro mercantil de la vida del siglo XXI. Eso, es una penetración en el espacio matríztico de la cultura patriarcal, que va a negar esta formación fundamental del niño como un ser que vive un espacio tierno, de juego, encanto, de estética acogido en la legitimidad de su ser, por lo que se va a instrumentalizar para el futuro y de esa manera vamos a destruir ciertos fundamentos matrízticos dentro de nuestra cultura.


Adolescencia

Ciertamente, como venía desde el principio, nuestros jóvenes no es que transiten por un camino psicológico de la adolescencia a la adultez, más bien se trata de un cambio cultural: de lo matríztico a lo patriarcal, lo cual implica un conflicto y resistencia; existe una angustia en este cambio, pues no hablamos al paso de algo que simbolice o represente el néctar de la madurez y el mundo del deber ser, ideal, es nada más y nada menos que el "avance"(?) hacia una vida patriarcal que niega todos los valores de la vida matríztica; se trata del paso a un espacio proclive a la ambición, el egoismo, la sobrevaloración de la competencia, la lucha constante, el estrés, de ahí que sea común ver a jóvenes borrados por los efectos del alcohol y las drogas, buscando escapar de la idea de tener que insertarse en un medio tan absurdo y desagradable, y lo peor aun: cuanta con la legitimidad pasiva, dormida y autómata de todo quienes vivimos en esta cultura. Estamos frente a una verdadera esquizofenia cultural......
No es para sorprenderse, entonces, que existan comunidades que busquen una forma de vida paralela para acercarse lo más posible a lo matríztico, sobre todo entre los jóvenes (¿hippies?), o ver a éstos reclamando abiertamente frente a fenómenos y estructuras sin sentido y conducentes a un abismo peor a lo que debería existir en sí (revolución pinguina, reclamo de los estudiantes chilenos frente a los errores, injusticias y fracasos de la educación estatal y estatal subvencionada).


Lo Patriarcal hoy

Los resultados de esta cultura están a la vista: el hambre, las enfermedades, cambios climáticos, contaminación ambiental; ¿Hacia dónde vamos? seguimos creciendo y vemos que La Tierra no puede armonizar con una población como la nuestra, porque lo destruye todo. Estamos viendo, además, que estos efectos devienen de la cultura patriarcal: el pensamiento líneal, las actitudes productivas, la negación de lo humano. Frente a esto el hombre ha hallado soluciones....una de ellas es la democracia, la cual rompe el patriarcado al abrir un espacio a la reflexión, rompe la apropiación de ideas y de los temas de la comunidad, teniendo asi todos acceso al entendimiento, el conocimiento y al manejo de los quehaceres de la vida de la comunidad. Pero a su tiempo, existen valoraciones que van en contra de eso: el crecimiento, la producción...pensar que la producción debe estar en continuo crecimiento lleva a la destrucción del mundo natural, porque hacemos máquinas productivas y las máquinas productivas son capaces de cambiar el cosmos entero en subproductos, esto es una metáfora evidentemente, a menos que uno pare la máquina, entonces ese acto de parar la máquina es un acto poético, es un acto inspirado en una cierta concepción que dice no, no podemos seguir así. No se trata de crecimiento continuo, se trata de transformación armónica; ni siquiera se trata de un crecimiento sustentable, se trata de una transformación armónica.

viernes, noviembre 10, 2006

Un Mundo sin Publicidad


Durante el año 2004 tuve la necesidad de utilizar reiteradamente, para llegar a la piscina olímpica, el "express 14", micro denominada así por sus largos e interminables trayectos por los rincones más desconocidos para los captores de postales promocionales de Arica. Luego de nadar unos buenos metros, extenuado tomaba el mismo medio para regresar, y producto del estado en que quedaba me limitaba a mirar absorto, con una mirada perdida, todos los detalles del paisaje que sólo se depositaba por segundos ante mi vista. No había conciencia de lo observado, sólo miraba...hasta que un día tuve la ocurrencia de empezar a contar todos los letreros "Coca-Cola", sintiendo de que una constante tintineaba en algún lugar de la zona gris. Resulta de que contaban mas de 40, y en una sóla avenida.
Como se puede ver, el gran interés de las empresas por pelearse el derecho a instalar carteles o a pintar locales comerciales con su logo no es algo inocuo, detrás de eso hay un maquiavélico interés: sabotear la libertad de pensamiento. Por medio de esas pequeñas señales van sumando poderosos mensajes en nuestro inconsciente, de tal modo que van grabando imperceptiblemente información y preferencias de las que jamás somos concientes. Es un medio violento, pero esas maquinaciones violentistas son de tal sagacidad que no es advertido en lo más mínimo. ¿Cuándo nos hemos sentido molestos por la publicidad en las calles?.
Somos presas de una contaminación visual que agolpa nuestros sentidos, los embota y nos transforman en seres del consumo irrefrenable, no son más que invitaciones a despegarnos de dinero que ni poseemos a fin de satisfacer necesidades creadas.
Es cierto que la publicidad no se restringe a las calles, la televisión es más poderosa aún, pero no es el tema de hoy.
¿Cómos sería un mundo sin publicidad? ¿Calles limpias de esta desesperación por hacernos consumidores infalibles?
Muchos dirán que nuestro sistema económico requiere que los proveedores de bienes y servicios promuevan sus prestaciones para obtener ganancias, de ahí pagar sueldos generando empleos, "la mano invisible"....pero no será que el verdadero pensamiento debería mirar todo desde arriba, criticando primeramente la existencia de tal sistema y sus características...tener las agallas para despertar y decir: por qué aceptamos todo esto? acaso no existe una posibilidad más inteligente?
Daré un pista: este sistema económico lo que menos tiene es una pizca de estupidez. Su modus operandi va por el camino justamente de la publicidad y el adoctrinamiento consumista, a tal punto que cualquiera que desee cuestionarlo sentirá que está cometiendo una herejía contra su cultura, y así todos los intentos de reflexión se van por el W.C. creado por el mismo sistema ante todo intento de reacción.
¿Podemos empezar a cuestionar las bases sin el temor del W.C., y sin importar que nos trivialicen?

lunes, abril 17, 2006

Conciencia del existir

Simplemente manifestaré que mi pequeña contribución consistirá en ayudar a recuperar nuestra autoconciencia respecto a quiénes somos y en que ocupamos nuestro tiempo de vida. Estamos inmersos en un sistema vital que nos expolia de la posibilidad de cuestionarnos lo que hacemos, como vivimos, de modo que el libre albedrio respecto a nuestras acciones y decisiones esta profundamente limitado por los objetivos de la ambición de un pequeño grupo de personas que desean convertir nuestro mundo en un supermercado donde todo es transable, donde lo único importante es la publicidad, el consumir, y el trabajar para tener dinero para consumir y alcanzar un ansiado "status privilegiado" ideado por los mismos que ganan con nuestras "inteligentes compras" en el mercado de bienes. Es hora de voltear el rumbo y entender que es nuestra esencia lo fundamental y no nuestras pertenencias; que si queremos trascender en la vida, que sea por el amor y educación que entregamos a otros y no por la cantidad de bienes y dineros acumulados....en fin, hay mucho por hacer.
No sé que será lo que finalmente terminaré por publicar, si caere o no en subjetivimos o surrealismos incomprensivos desde una visión lógica, lo único que sé es que la libertad de expresión tendrá desde aquí un contribuyente más.